
Era sé una vez un niño muy pero muy feo.
Estaba frustrado porque estaba enamorado de una chica muy bonita: la más linda de todo el vecindario.
Ella estaba de novia con el chico más lindo del pueblo: era buen mozo, siempre vestía jacket y siempre tenía los zapatos bien lustrados. Era inteligente, apuesto y una excelente persona.
El niño feo no sabía cómo superar a este grandilocuente personaje. Tenía todas las de perder: él era muy feo, no tenía trabajo, no estudiaba y tampoco tenía dinero.
Un día iba caminando por la calle y se encontró un monedero. Tenía poderes.
Llegó a su casa y la guardó en una cajita.
Por la noche, sintió un ruido extraño; comenzaron a aparecer en su habitación luces de colores, salían enanos de la caja, un elefante trompita y chocolates. Él se despertó, sin siquiera saber qué ocurría.
Pero eso se esfumó al cabo de unos segundos y siguió durmiendo.
Al día siguiente, se levantó, agarró el monedero y fue en busca de su amor.
En el camino, se encontró con el novio de su amada. Le apuntó con el monedero a su cara y el joven calló desvanecido.
Moraleja: Billetera mata galán.... Quique aquí se inspiró en el hombre más lindo del pueblo y el más feo, allá por 1935.

2 comentarios:
qué buen posttttttttt
aguante Quiqueeeeeee
truchazooooooo, se comentaba a sí mismooooooooo
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